Pinturas rupestres de 20.000 años en la selva amazónica colombiana

Las pinturas rupestres del Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete, ubicado en la selva colombiana, son de un valor excepcional no solo por su antigüedad, sino también porque ellas conservan el poderoso mensaje y cosmogonía de sus habitantes de antaño.

Pinturas rupestres fotografiadas en Cerro Campana, Chiribiquete. Foto de archivo: Francisco Forero Bonell / Ecoplanet

Pinturas rupestres fotografiadas en Cerro Campana, Chiribiquete. Foto de archivo: Francisco Forero Bonell / Ecoplanet

El director y productor Mike Slee. Ph.: Francisco Forero Bonell/Ecoplanet

El director y productor Mike Slee. Ph.: Francisco Forero Bonell/Ecoplanet

Hace unos meses el periódico The Guardian publicó el hallazgo de nuevas pinturas rupestres en el Parque Nacional Natural del Chiribiquete, ubicado en la selva amazónica colombiana. Esto sucedió durante el proceso de filmación de la película “Colombia: Magia Salvaje”, del documentalista británico Mike Slee. Éste, junto al fotógrafo Francisco Forero Bonell, capturaron desde un helicóptero imágenes de pinturas de 20.000 años de antigüedad que hasta hoy se habían mantenido inaccesibles para el hombre moderno.

Registro fotográfico de abrigos documentado durante la tercera expedición a la Sierra del Chiribiquete. Imágenes del Abigo de la Selva. (http://rupestreweb.tripod.com/chiribiquete.html)

Registro fotográfico de abrigos documentado durante la tercera expedición a la Sierra del Chiribiquete. Imágenes del Abigo de la Selva. (http://rupestreweb.tripod.com/chiribiquete.html)

Pintura rupestre procedente de otra zona de Chiribiquete en la que se puede observar una figura humana. (Carlos Castaño Uribe/Wikimedia Commons)

Pintura rupestre de Chiribiquete. Figura humana. (Carlos Castaño Uribe/Wikimedia Commons)

Las nuevas fotografías se suman al catálogo de pinturas paleolíticas del mencionado Parque Nacional, cuidadosamente estudiadas por expertos de todo el mundo. A través de ellas podemos conocer algo acerca del hombre que habitó la selva colombiana hace 20.000 años atrás hasta la conquista española. La iconografía se asocia a antiguos cazadores-recolectores, profundamente ligados al medio que habitaban, intercambiando con la Naturaleza –especialmente a través de la figura del Jaguar- toda la fuerza, la energía y el poder que esta pudiera ofrecerle.

Hay un elemento especialmente llamativo: la ausencia de materiales líticos y cerámicos importantes en el espacio en el que aparecen las pinturas. Esto daría cuenta de que el sitio no era de uso doméstico, si no que se trataba de un lugar sagrado y restringido.

Pinturas rupestres de otra zona de Chiribiquete en las que pueden observarse diferentes animales, huellas de manos y figuras antropomorfas. (Carlos Castaño Uribe/Wikimedia Commons)

Pinturas rupestres de otra zona de Chiribiquete en las que pueden observarse diferentes animales, huellas de manos y figuras antropomorfas. (Carlos Castaño Uribe/Wikimedia Commons) Clickear la imagen para verla en mayor tamaño.

Hace 20.000 años, el hombre buscó a través de la expresión pictórica un medio para comprender su vínculo con la Naturaleza; una suerte de diálogo desde una dimensión mágica, chamánica, sagrada, para comprenderse a sí mismo. Quizás nunca imaginó que legaría al futuro sus transformaciones y vivencias, que se denotan en la evolución de las figuras y el poder de su síntesis. Nosotros somos el futuro de aquel hombre “primitivo” y al ver las pinturas aun nos estremecemos ante la intensidad de los rojos y los ocres. En abrigos rocosos se halla el testimonio del hombre antiguo conectando con lo mágico a través de la pintura, para enriquecer su voluntad y obtener mayor vigor al enfrentar al reino animal que en aquel entonces lo superaba en número y fuerza. ¿Por qué nos conmueve este legado que atraviesa los milenios? ¿Qué en nosotros sintoniza con el hermano de antaño? Quizás la empatía con aquel hombre se deba a que comprendemos su búsqueda, y lo reconocemos como un intermediario entre la realidad física y una realidad invisible y trascendente. Hoy la cueva como espacio sagrado, podría ser el arquetipo de nuestro propio mundo interno. Hoy, en una espiral de evolución ascendente, nos motiva la imperiosa necesidad de avanzar, de domesticar al reino animal o naturaleza inferior que reside en nosotros. Y el Arte, como siempre, sigue siendo el vehículo que nos ayuda a comprender la existencia y a expresar el potencial que se vislumbra y que anhelamos habitar.
G. Ch.

Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete. Ph.: Alvaro Gaviria

Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete. Ph.: Alvaro Gaviria