La Niña del siglo XIX

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La Niña del siglo XIX. 2015. Óleo sobre lienzo. 30 x 40 cm. Gaby Chavarini

En la pintura la técnica es una guía, pero en algún punto el trayecto siempre se vuelve incierto. Allí la complejidad y la gracia. Es que hay momentos durante la búsqueda de valores en que uno realmente vive un campo de batalla solo, contra sus propias inseguridades, contra sus propios apegos. Lo importante es no rendirse y seguir buscando la armonía que se presiente, el valor que internamente resuena, hasta que el punto de equilibrio en uno dice “es este”. La nota de la certeza impacta y nos vigoriza, abre camino y estimula la confianza…
Esto sucede al estudiante varias veces en el sutil vaivén entre la incertidumbre y la convicción hasta que encuentra “la nota” y se deja guiar por ella en una danza en la que pincel, el color y el artista forman parte del mismo organismo. En ese momento el “yo que pinta” se ausenta… No se busca reconocimiento, no se espera un resultado: se respira y se pinta con la misma naturalidad. Un estado donde se alcanza la beatitud, la felicidad… Se pinta porque es natural hacerlo, se pinta porque es pleno, se pinta porque pintar y amar es la misma cosa…

Así sucedió con La niña del siglo XIX. El proceso de la pintura fue intenso, desafiante y por ello maravilloso. Una labor bajo la tutela de un metódico profesor con un genuino respeto por la belleza, lo cual generó un espacio de aprendizaje y realización a consciencia.

Esta pintura ejecutada durante tres jornadas de siete horas cada una, sacó de mí una fuerza de voluntad que intuía, pero que no conocía ciertamente. Fue tal el empeño y la dedicación, que cuando terminó el trabajo me vi reflejada en la pequeña del cuadro. Sin saber estaba plasmando la imagen de “mi niña interior”; la niña milenaria, la niña redimida y redentora que mira hacia el futuro, antigua y consciente. Es una niña madura, es una niña del alma…
Expresar a esta infante mágica trajo consigo renovación en la búsqueda de autorrealización. Puso en marcha toda mi fuerza de voluntad y el resultado me transformó cabalmente. Me reflejó a la mujer que soy cuando expreso todo mi potencial.

La pintura es un misterio, “la pintura es para corazones valientes”… Uno se mete en un laberinto del cual no se está seguro de salir… cada pincelada es un intento intrépido por encontrar la nota que revele el rumbo a casa… aunque no seremos los mismos al descubrir la luz al final del camino: nos habremos transformado durante el itinerario, la salida nos encontrará más íntegros.

Gaby Chavarini

El seminario que dio lugar a esta pintura fue dictado por David Gray en Cleo Art Club, del 11 al 13 de septiembre  de 2015.