Cuatro hombres: Canto y Sonido. Por Jiddu Krishnamurti

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“Había cuatro que estaban cantando, y aquello era puro sonido. Eran hombres tranquilos, de edad, desinteresados de las cosas mundanas, pero no por renunciación; simplemente no les atraía el mundo. Llevaban ropas viejas pero limpias, y sus rostros eran solemnes. Apenas os habríais fijado en ellos si hubieran pasado a vuestro lado en la calle. Pero, en cuanto empezaron a cantar, sus caras se transformaron y se volvieron radiantes, sin edad, y con el sonido de las palabras y con la poderosa entonación, creaban aquella extraordinaria atmósfera de una lengua muy antigua. Ellos eran las palabras, el sonido y el sentido. El sonido de las palabras tenían gran profundidad. No era la profundidad de un instrumento de cuerda o de un tambor, sino la profundidad de una voz humana sensible a la significación de las palabras santificadas por el tiempo y el uso. El canto era en ese idioma que ha sido pulido y perfeccionado, y su sonido llenaba la gran sala y penetraba las paredes, el jardín, la mente y el corazón. No era el sonido de un cantante en el escenario, sino que había el silencio que existe entre dos movimientos del sonido. Sentía uno su cuerpo inevitablemente conmovido por el sonido de las palabras, que entraba hasta la médula de los huesos. Estábamos sentados en completo silencio, y eso nos tenía cautivos de eso. No era un sonido que nos adormeciera, sino un sonido que nos sacudía y casi nos golpeaba. Era la profundidad y la belleza del tono puro, no turbado por el aplauso, por la fama y por el mundo; era el tono del que proviene todo sonido, toda música.
Un niño de unos tres años estaba sentado delante, sin moverse, tieso, con los ojos cerrados; no estaba dormido. Pasada una hora, se levantó rápidamente y se fue, sin ninguna timidez. Era igual a todos, porque el sonido de las palabras estaba en su corazón.
Nunca nos cansábamos durante aquellas dos horas; no queríamos movernos, y no existía el mundo, con todo su ruido. Poco después cesó el cántico y terminó el sonido; pero seguía en nuestro interior, y seguiría durante muchos días. Los cuatro se inclinaron y saludaron, y una vez más volvieron a ser los hombres de todos los días. Dijeron que habían practicado esta forma de canto durante más de diez años, y que ello había requerido gran paciencia y vida consagrada. Era un arte moribundo porque apenas hay nadie hoy dispuesto a dedicar su vida a este género de canto. No daba dinero no fama, ¿y quién querría entrar en esa clase de mundo? Les deleitaba mucho, decían, cantar ante personas que realmente apreciasen su esfuerzo. Luego siguieron su camino, pobres y perdidos en un mundo de estrépito, crueldad y codicia. Pero el río había escuchado, y estaba en silencio”.
Jiddu Krishnamurti

Fuente: Comentarios sobre el vivir, Tercera Serie; 1966, Editorial Kier.

Hallan un grabado rupestre paleolítico en la Península Ibérica

Los hallazgos han sido presentados hoy en San Sebastián por el diputado foral de Cultura de Gipuzkoa, Denis Itxaso, y el alcalde de Errenteria, Julen Mendoza, junto a los arqueólogos Diego Garate y Joseba Ríos y el espeleólogoJavier Busselo, de la Asociación Félix Ugarte, cuyos miembros han llevado a cabo de manera voluntaria los trabajos de prospección.

Son dos importantes descubrimientos en tres cuevas -Aitzbitarte III, V y IX- de la cadena de formaciones cársticas que alberga el monte del mismo nombre, muy visitado por los guipuzcoanos que lo conocen como zona de Landarbaso.

Las nuevas figuras rupestres encontradas pertenecen a dos periodos del Paleolítico Superior, al Gravetiense, que se sitúa entre hace 28.000 y 20.000 años, las localizadas en Aitzbitarte III y IX; y al Magdaleniense Medio, de hace 14.500 a 12.500 años, las de la V.

Todas las figuras de animales son grabados sobre las paredes de la cueva mediante instrumentos de sílex, aunque también hay alguna hecha con los mismos dedos sobre la arcilla de la propia cavidad.

Las populares cuevas deLandarbaso ya han dado lugar a descubrimientos arqueológicos materiales en Aitzbitarte IV, en excavaciones hechas en la década de los 60 que dirigió el antropólogoJosé Miguel Barandiarán y, más recientemente, en 2011, en las encabezadas por Jesús Altuna.

Sin embargo, los grabados descubiertos ahora no habían podido ser reconocidos, entre otros motivos, por su difícil visión, actualmente posible gracias a las tecnologías de iluminación fría LED, de distintos colores y que no dañan los restos.

“No son figuras vistosas porque no tienen color”, ha explicado el experto del Museo Arqueológico de Bilbao Diego Garate, quien sin embargo ha destacado que las nuevas expresiones artísticas en forma de grabados parietales “multiplican la importancia científica” del conjunto de las conocidas como cuevas de Landarbaso.

En Aitzbitarte V, el 17 de septiembre pasado, se hizo una prospección de sus galerías internas que dio lugar al descubrimiento de al menos 4 figuras de bisonte grabadas, por parejas y enfrentadas entre sí, en dos paredes distintas, que han sido datadas en el Magdaleniense Medio del Pirineo y la zona cantábrica, es decir, de hace 14.500 a 12.500 años.

Diez días después, el 27 de septiembre, los espeleólogos se adentraron en unas galerías o sumideros de acceso muy difícil de Aitzbitarte III y encontraron grabados en dos pisos inferiores.

En concreto, hallaron en una de estas galerías unos 6 animales grabados, mal conservados e incluso en algún caso recubiertos de coladas de calcita espesas. Entre ellos una cabeza de caballo hecha aprovechando un saliente rocoso.

En Aitzbitarte IX, se han detectado “seis paneles decorados con figuras superpuestas, ha indicado Garate, quien ha recalcado el gran valor de unos finos trazos que corresponden al morro, los cuernos y la giba de un bisonte de un estilo gráfico muy característico del Gavetiense francés, encontrado en cuevas sobre todo el pirineo galo, y que nunca se había detectado en ningún lugar de la cornisa cantábrica.

En realidad, ha subrayado Garate, es la única figura de este estilo, del periodo comprendido entre los 28.000 y 20.000 años de antigüedad, que ha sido descubierta en toda la península ibérica.

Según el arqueólogo, la importancia de estos nuevos hallazgos reside en que contribuyen de manera “sobresaliente” a “rellenar” el vacío que hasta hace pocos años existía sobre esta época del Paleolígico en la zona cantábrica.

Itxaso ha valorado la importante labor de prospección que, subvencionada por la Diputación, llevan a cabo grupos de voluntarios de varias asociaciones de Gipuzkoa, bajo la dirección de arqueólogos profesionales, y ha recordado que las principales cuevas del conjunto de Aitzbitarte están cerradas y protegidas.

Fuente: http://www.elmundo.es/pais-vasco/2015/11/20/564f3af922601d555f8b45b7.html