La Sala secreta de Miguel Ángel

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Monica Bietti, actual directora del museo de las Capillas de los Medici, examina los bocetos en los muros de la cámara mientras sujeta un libro sobre el trabajo de Miguel Ángel.
FOTO: PAOLO WOODS, NATIONAL GEOGRAPHIC

 

En 1975, Paolo Dal Poggetto, el entonces director del museo de las Capillas de los Medici en Florencia, se tropezó con un tesoro del Renacimiento.

Mientras buscaba una nueva salida para los turistas, Dal Poggetto y sus colegas descubrieron una trampilla escondida tras un armario cerca de la Nueva Sacristía, una cámara diseñada para albergar las tumbas ornamentadas de los mandatarios Medici. Bajo la trampilla, unos peldaños de piedra llevaban a una sala oblonga llena de carbón que en un primer momento parecía solo un espacio de almacenamiento.

Sin embargo, Dal Poggetto y sus colegas descubrieron sobre los muros lo que parecían dibujos de carbón y tiza de las manos del famoso artista Miguel Ángel. Aunque la sala permanece cerrada al público para proteger las obras de arte, el fotógrafo de National Geographic Paolo Woods consiguió recientemente acceso para retratar su impresionante contenido.

Las obras de arte son visibles en la actualidad gracias a que Dal Poggetto decidió no correr riesgos cuando entró en la cámara por primera vez. Al encontrarlo en Florencia, hogar de muchos de los principales artistas renacentistas de la historia, sospechó que algo de valor podría encontrarse bajo las capas de yeso.

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El boceto aproximado de una figura humana parece planear sobre la pared de la cámara.
FOTO POR PAOLO WOODS, NATIONAL GEOGRAPHIC

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El dibujo de la cámara alberga un parecido sorprendente con la figura central en este esbozo de Miguel Ángel de “La caída de Faetón”.
FOTO POR MUSEO NACIONAL DE LAS GALERÍAS DE LA ACADEMIA DE VENECIA

«Cuando estamos en edificios tan antiguos, tenemos que prestar atención», explicaMonica Bietti, la sucesora de Dal Poggetto en las Capillas de los Medici.

Bajo la dirección de Dal Poggetto, los expertos pasaron semanas retirando meticulosamente el yeso con escalpelos. A medida que desaparecía esa cobertura, emergían docenas de dibujos, muchos de los cuales recordaban a las grandes obras de Miguel Ángel, incluyendo una escultura de mármol de una figura humana que adorna la tumba de Giuliano de’ Medici en la Nueva Sacristía, diseñada por el propio artista.

Dal Poggetto concluyó que el artista se refugió dentro de la cámara durante dos meses en 1530 para esconderse de la familia Medici. Una revuelta popular había condenado a los mandatarios Medici a exiliarse de la ciudad en 1527, y pese a su mecenazgo de sus obras anteriores, Miguel Ángel había traicionado a la familiaaliándose con sus conciudadanos florentinos en contra de su reinado.

Con su regreso al poder unos años más tarde, la vida del artista de 55 años se encontraba en peligro. «Obviamente, Miguel Ángel tenía miedo», explica Bietti, «y decidió quedarse en esta habitación».

Bietti sospecha que Miguel Ángel se pasó sus semanas de aislamiento haciendo balance de su vida y su arte. Los dibujos de las paredes representan las obras que pretendía finalizar, así como obras maestras que ya había completado años antes, según Bietti, incluyendo un detalle de la estatua de David (finalizada en 1504) y figuras de la Capilla Sixtina (presentada en 1512).

Más sobre arte: El arte de las aves a través de una realidad modificada

«Era un genio», afirma, impulsado por su creatividad sin límites. «¿Qué podía hacer allí? Simplemente dibujar».

Como suele ocurrir con el arte con siglos de antigüedad y sin firmas, es imposible confirmar los orígenes de las ilustraciones con certeza absoluta. Pero el consenso parece ser que algunos de los dibujos de los muros son demasiado amateur para pertenecer a Miguel Ángel. Sin embargo, la procedencia del resto sigue siendo una cuestión de opinión.

Tras su descubrimiento en 1975, una destacada autoridad de arte del Renacimiento catalogó la colección de bocetos como uno de los hallazgos artísticos más importantes del siglo XX. Sin embargo, William Wallace, estudioso de Miguel Ángel en la Universidad de Washington en St. Louis, permanece escéptico.

Wallace opina que Miguel Ángel era demasiado famoso como para esconderse en el nivel más bajo, ya que otro de sus mecenas le hubiera acogido. También sospecha que los dibujos se completaron con anterioridad, en la década de 1520, cuando Miguel Ángel y sus numerosos ayudantes se esforzaban por colocar ladrillos y cortar mármol para la Nueva Sacristía que estaban construyendo en el nivel superior.

Varios esbozos podrían ser originales de Miguel Ángel, según Wallace, pero otros probablemente eran representaciones de trabajadores que intentaban resolver dilemas artísticos o que simplemente se entretenían durante los descansos.

«Separar unos de otros es casi imposible», dice. Aun así, añade que el misterio de quién elaboró estos bocetos no les resta valor ni tampoco quita importancia al descubrimiento.

«Estar en esa sala es algo maravilloso. Te sientes privilegiado», afirma. «Te sientes más cerca del proceso de trabajo de un maestro y de sus alumnos y ayudantes».

La sala provoca una respuesta emocional entre los afortunados que pueden visitarla. Estar entre sus cuatro paredes, con la tenue iluminación de una ventana en la esquina, es como echar un vistazo a la mente de Miguel Ángel, cuya impresionante obra artística llena el edificio.

«Se trataba de una persona con capacidades infinitas», dice Wallace. «Vivió hasta los 89 años y nunca dejó de mejorar».

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Este rostro barbudo aparece entre los dibujos de los muros de la cámara.
FOTO POR PAOLO WOODS, NATIONAL GEOGRAPHIC

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El dibujo se parece a la cara de la estatua “Laocoonte y sus hijos”, una obra de arte antigua que inspiró a Miguel Ángel.
FOTO POR ERIC VANDEVILLE, GAMMA-RAPHO, GETTY IMAGES

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Uno de los muros de la cámara muestra estos dibujos de piernas sin cuerpo en diversas poses.
FOTO POR PAOLO WOODS, NATIONAL GEOGRAPHIC

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Las diversas piernas pintadas parecen ser un estudio para la estatua de Giuliano de’ Medici, que se encuentra sobre la tumba del mandatario en la Nueva Sacristía sobre la cámara oculta.

FUENTE: http://www.nationalgeographic.es/historia/2017/04/descubierta-una-sala-secreta-con-obras-maestras-perdidas-de-miguel-angel

Arte en el Antiguo Egipto: Entrevista a Nacho Ares

Nos acercamos al imperecedero mensaje de propósito y trascendencia, que nos legan los artistas del Antiguo Egipto.

Lo hacemos de la mano de Nacho Ares, leonés, con grado en Historia Antigua por la Universidad de Valladolid y certificado en egiptología por The University of Manchester. Nuestro guía es, sin lugar a dudas, un gran amante y divulgador de la magnificente cultura del Antiguo Egipto. Basta acercarse a su completísima página web, escuchar su emisión SER Historia en la Cadena Ser, revisar sus trabajos para Cuarto Milenio, o alguno de sus libros, para reconocer que se trata de un incansable buscador lleno de preguntas, cuyas respuestas se encuentran tras el velo de los tiempos. Comencemos…

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P: ¿Cuál era el propósito del arte en el Antiguo Egipto?
R: El arte era una herramienta mágica. Todo lo que se escribía en escritura jeroglífica o se representaba sobre una pared cobraba vida. De ahí que algunas imágenes que fueran entendidas como peligrosas, es el caso de algunas serpientes o aves, se representaban con la cabeza separada para que no atacaran al difunto. Las pinturas o relieves de escenas de la vida cotidiana, más que ser decorativas eran una plasmación para toda la eternidad de lo que el difunto pretendía hacer en ese Más Allá. De ahí que se conozco a los artistas como “creadores de vida”

P: El artista egipcio nunca firmaba sus obras, ¿se debe esto a que se trataban de ejecuciones colectivas? ¿Cuál era el rol social del artista?
R:Los artistas en el antiguo Egipto eran creadores. No importaba tanto su

Deir el-Medina, ìValle de los artesanos Gentileza: http://www.panoramio.com/photo/19661121

Deir el-Medina, Valle de los artesanos
Gentileza: http://www.panoramio.com

nombre como su obra. Se conoce a muchos de ellos. La aldea de Deir el Medina en Luxor nos ha dejado la prueba de varias generaciones de artistas que trabajaron en el Valle de los Reyes y se conservan los nombre de las tumbas en las que pintaron o esculpieron relieves. En estos casos eran personas de un estatus social muy reconocido.

P: Es la cosmogonía del Antiguo Egipto la que continúa magnetizando al público a través de los tiempos. ¿Cómo se manifiesta dicha cosmogonía y la impronta de sus dioses, en la organización del espacio en la perspectiva de entonces? ¿Qué leyes y patrones que deriven de la misma, debió seguir el artista egipcio?
R: Los artistas seguían a pies juntillas una tradición ancestral. Desde los orígenes de la cultura faraónica las cosas se representaron tal y como las vemos ahora, rostros de perfil, tronco de frente pero piernas de perfil en el caso del canon humano y empleando una visión muy particular de la tercera

Figura humana: "Rostros de perfil, tronco de frente pero piernas de perfil" Foto: Freddy López

Figura: “Rostros de perfil, tronco de frente pero piernas de perfil”
Foto: Freddy López

dimensión. Estoy seguro de que ellos veían las cosas igual que nosotros, con un punto de fuga en el infinito, pero no lo usaban para representar. Si así lo hicieran, objetos que estaban en un segundo plano no serían visibles y al no ser pintados, como decía más arriba, no existirían. De ahí que siempre más que profundidad lo que se ve es una superposición de objetos de un modo un tanto caótico.

P: ¿Podrías decirnos si existió una evolución en el arte egipcio desde las primeras manifestaciones hasta el período greco-romano?
R: Hubo muy pocas innovaciones a los largo de los casi 3000 años de historia del arte egipcio. Con la llegada del mundo helenístico en el siglo IV antes de nuestra era, hay cambios que cada vez distancian más el arte al mundo clásico del Imperio Medio o Nuevo, aunque se detecte a primera vista que es egipcio. Los egipcios no eran muy dados a cambiar las tradiciones. Hubo un intento de transformar algunas leyes como el periodo de Amarna bajo el reinado de Amenofis IV, Akhenatón, pero en el fondo salvo la estilización del cuerpo humano, se siguió representando las figuras de la misma manera que siempre.

P: La intensidad de los colores, que llegan hasta nuestras días, causa un fuerte impacto en el espectador. ¿Cómo lograban dichos pigmentos? Si se trata de colores rituales utilizados para fines sagrados, ¿podrías instruirnos en la simbología de alguno de ellos?
R: Los colores los conseguían con los minerales y plantas que tenían a mano. Existe muy cerca de la aldea de Deir el Medina antes mencionada, un valle llamado Valle de los colores, porque está lleno de piedras amarillas, rojas, blancas y negras que servían a los egipcios para crear esos colores tan vivos. El azul lo lograban con lapislázuli, el negro con carbón, el rojo con elementos ferrosos, el verde con cobre… Cada uno de ellos tenía también un significado mágico. Los egipcios no hacían nada porque sí. El rojo era el color del desierto, de la muerte, el verde y el negro eran de la vida, de la vegetación y del limo que cada año tras la crecida permitía las cosechas, el amarillo tenía un claro simbolismo solar… Esto no significa que no usaran algunos colores en contextos diferentes a lo que significaban.

P: Finalmente, ¿podrías compartir con nosotros qué elementos del arte egipcio son los que más te conmueven a ti?

R: El color de las pinturas de las tumbas del Valle de los Reyes es increíble. Reflejan escenas del inframundo, de una creencia en lo infernal y en viajes al mundo de los ancestros que nos ayudan a recrear cómo era la forma de pensar de los antiguos egipcios. ¿Por qué eligieron ese valle para enterrarse? ¿Dónde están esas geografías del inframundo que describen con tanto detalle? Son muchos misterios aún sin resolver que atrapan a cualquiera.

Agradecemos la generosidad con la que el entrevistado ha compartido su conocimiento y entusiasmo por el arte sagrado del Antiguo Egipcio. Se siembran más preguntas, preguntas que redoblan el afán de los buscadores auténticos.

G.Ch.

Puedes encontrar más información acerca del arte egipcio y del trabajo de Nacho Ares en los siguientes links:

http://www.nachoares.com

http://www.nachoares.com/articulos/perspectiva-egipcia/

http://www.nachoares.com/articulos/el-desciframiento-del-arte-jeroglifico

http://www.nachoares.com/seccion/libros/

http://cadenaser.com/programa/ser_historia

La Cueva de Chauvet y sus pinturas paleolíticas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

Caballos de la cueva de Chauvet. Datan de unos 32.000 años

Friso de los caballos. Panel de seis metros de longitud. Data de unos 32.000 años

 

Testigo atemporal de la comunión entre la naturaleza y el hombre, la Cueva de Chauvet, ha sido inscrita el pasado 22 de junio, como Patrimonio Mundial de Humanidad por la UNESCO.

La cueva situada en las inmediaciones del río Ardèche, al Sur de Francia, fue descubierta en 1994 por tres exploradores, entre ellos Jean-Marie Chauvet, de quien toma el nombre. Atentos a corrientes de aire que indiquen la presencia de cuevas, los investigadores dieron con un hueco al costado de un acantilado. Tras remover las rocas lograron generar un estrecho espacio: el acceso a un mundo desconocido. Descendieron. Recorrieron la cueva, embelesados ante la belleza oculta por el tiempo. Tal sería su asombro, cuando muy en el fondo del recorrido hallan pinturas que, hoy sabemos, datan de unos 32 mil años, protegidas por la propia montaña que estuvo sellada e inmaculada durante decenas de miles de años.

Leones de la cueva de Chauvet

Leones de la cueva de Chauvet “un testimonio único y excepcionalmente bien conservado”, según declara la Unesco.

Las pinturas paleolíticas aquí preservadas, presentan trazos sueltos, frescos, de tonalidades que oscilan del negro más profundo al rojo indio, colores de la tierra. Conviven con ellas rasguños, huesos, huellas de la más extraordinaria fauna que habitó el mismo espacio, aunque no siempre el mismo tiempo. Las imágenes presentan un mundo natural de detalles exquisitos, algunas incluso siguen la forma sugerida por la piedra, otorgado un efecto tridimensional que añade maravilla al encuentro. Imaginando al hombre antiguo frente a las figuras, enriquecidas por el reflejo y juego de sombras que ofreciera la posible presencia del fuego, uno advierte movimientos, sonidos, aromas… el poder y la riqueza de aquel ambiente de una época tan lejana y, gracias a la revelación de la gruta, tan presente a la vez.
Cuando una pintura captura nuestros sentidos por la destreza de su técnica; cuando desafía nuestra mente, invitándonos a encontrar claves ocultas en su composición; cuando habla directo al corazón y nos hermana con lo invisible… el arte tiene el don de revelar y conectarnos con lo humano y lo divino, con el Creador y lo Creado… Pero cuando además, se suman a este sentimiento milenios de distancia, ocurre el milagro de lo imposible. La sensibilidad nos postra ante nuestro propio pasado, y nos reconocemos como seres cuya necesidad de comunicación, de eternidad, de trascendencia ha sido contemplada, concediéndonos el don de la expresión. Sólo puede surgir de este reencuentro con la memoria del Alma un profundo estado de agradecimiento.

El gran fresco de la gruta - foto JeanClottes

El gran fresco de la gruta – foto JeanClottes

http://www.unesco.org/new/es/media-services/single-view/news/world_heritage_list_reaches_1000_sites_with_inscription_of_okavango_delta_in_botswana/#.U6ewILFie8B

 

El enigma de Velázquez

Tal día como hoy, en 1599 , Diego Velázquez era bautizado en Sevilla. Se desconoce su fecha de nacimiento. Su obra cumbre, “Las Meninas”, meninas01_nachoa-ares-660x400 ha sido objeto de estudio de los más grandes expertos y eruditos, quienes trataron de desvelar la composición que conmueve y sorprende al espectador, incorporándolo dentro de la intimidad de la familia Real de Felipe IV. Les acerco las más destacadas hipótesis, presentes en este completísimo artículo del historiador español, Nacho Ares.

Un talismán doble

El desaparecido catedrático de Perspectiva e ingeniero de caminos Ángel del Campo Francés publicó en el año 1978 un magnífico tratado sobre este cuadro. Bajo el título de La Magia de las Meninas (Madrid 1978) Del Campo Francés desarrollaba en un basto catálogo de óptica y geometría, muchos de los secretos de la obra de Velázquez. Según estemeninas05_nachoa-ares catedrático, la solución al problema planteado por el cuadro yacía en el empleo de seis espejos, lo que explica la extraña posición en el espacio interior de la pintura tanto de Velázquez, la Infanta, las Meninas y los reyes reflejados en el espejo, que al contrario de lo que siempre se había dicho no eran los personajes dibujados sobre el lienzo que tiene ante sí Velázquez.
Cinco años antes, el profesor Jacques Lassaigne publicaba un magnífico tratado sobre el cuadro en el que aportaba una de sus verdaderas claves. En Les Ménines (Lausana 1973) Lassaigne demostraba el significado mágico de la obra afirmando que todo el conjunto era en realidad una representación mágica y protectora de la constelación Corona Borealis en cuyo centro destacaba la Infanta Margarita. Si unimos el corazón de las figuras de Velázquez, María Agustina Sarmiento, la Infanta Margarita, Isabel de Velasco y José Nieto, reconstruimos esta constelación cuya finalidad está enfocada claramente a la protección de la Infanta. Precisamente la estrella más brillante de Corona Borealis, la misma que ocupa la Infanta, se llama curiosamente Margarita.
Del Campo fue más allá y siguiendo la investigación iniciada poco antes por Lassaigne pudo precisar que en Las Meninas la constelación de Capricornio también desempeñaba un marcado papel protector. Efectivamente, si unimos las cabezas de los personajes del cuadro, incluyendo hasta el perro, obtenemos el símbolo de esta constelación cuyo círculo encierra y protege la representación de los reyes en el espejo del fondo del salón. Ángel del Campo lo relaciona a un homenaje de Velázquez a la reina Mariana de Austria. Precisamente por la luz existente en el cuadro y a sabiendas de la ubicación del salón en el antiguo Alcázar de los Austrias, se ha podido saber que seguramente el cuadro fue pintado poco después de las 17 horas del 23 de diciembre de 1656, fecha del cumpleaños de la reina. Velázquez no debió de tardar más de dos horas en realizar el boceto inicial marcando las zonas luminosas sobre el que luego desarrolló la escena.
La herencia velazqueña
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Todo parece encajar perfectamente. No se trata de un teoría descabellada. En absoluto. Velázquez, además de ser pintor de cámara y amigo íntimo de Felipe IV, también desempeñó la labor de Ayuda de Cámara y Aposentador Real, lo que le daba libre acceso a la biblioteca del monarca. A su muerte en 1660, junto a tratados de pintura y otras meninas04_nachoa-aresartes, en los aposentos del pintor aparecieron obras de Euclides, Leonardo da Vinci, el astrónomo Jerónimo de Chaves. Había además 16 libros de geometría, 12 más de otras ramas matemáticas, 30 de arquitectura y construcción, 14 sobre astronomía y cosmografía, y 9 sobre astrología. En total, 154 libros de los que más de 100 eran de ciencias. Si a esto sumamos los cinco telescopios aparecidos en sus aposentos después de su fallecimiento nadie se sorprenderá de que una de las grandes aficiones de Velázquez, según sus contemporáneos era subir por las noches a la torre del Alcázar para observar las estrellas. No es extraño entonces que Las Meninas escondan tras de sí un complicado horóscopo.
¿Dónde está Velázquez?

El misterio de la figura de Diego Velázquez ha conseguido superar con creces el paso del tiempo. Todavía no se ha dicho la última palabra en lo concerniente a la tumba de este insigne pintor, hoy totalmente perdida. Las excavaciones realizadas en la iglesia de San Juan, en la plaza de Ramales de Madrid, en donde se pensaba que podría encontrarse, han sido infructuosas.
Por su parte, el último rastro apareció en 1999 en la iglesia del convento de San Plácido ubicada en la madrileña calle de San Roque. En ese año al trasladar un Cristo yacente de la escuela de Gregorio Fernández se levantó la tarima de la capilla del siglo XVIII dedicada a la Inmaculada. Allí apareció no un enterramiento propiamente dicho sino dos cuerpos (un hombre y una mujer) llevados hasta allí en época y circunstancias desconocidas. No hay documentación al respecto por lo que no se sabe a quién pertenecen. Sin embargo, el hecho de que el hombre vaya vestido con el traje de la orden de Santiago a la que pertenecía Velázquez y que su edad fueran similares, lanzó a los medios de comunicación el bulo de que se había descubierto el cadáver del pintor de las Meninas.
No obstante, parece extraño que en la propia iglesia del convento de San Plácido tampoco exista la tradición de que allí se conservaran los restos del conocido artista.

© Nacho Ares 2014

Te invito a revisar el artículo completo en la página de Nacho Ares:http://www.nachoares.com/articulos/el-talisman-de-las-meninas/