Relatos internos: El valor en el vacío

El viento golpea la ventana. Se hace presente a través de rendijas olvidadas durante el verano. El cambio de estación es anunciado por un remolino de hojas que parecen estar vivas. Detrás de ese encantador torbellino del amarillo al ocre, el viento asume su jerarquía: invisible, vehemente, portador del carácter de la naturaleza.

Dentro del recinto, se trazan las pinceladas de una práctica impostergable. La pesquisa de valores y formas, encuentra su causa en el anhelo de certeza. En algún momento, el intelecto se disuelve en el vacío. Hasta reconocer aquel trazo último que devuelve la conciencia del entorno. Al tomar distancia, se sorprende uno como único testigo del ajetreado intercambio que hubo entre la luz y la sombra, ahora quietas en una tabla, asistiéndose mutuamente.

G.Ch.

El viento, acuciante, vuelve con más fuerza para dar comienzo a un nuevo ciclo en espiral ascendente.

Estudio del natural. Gaby Chavarini, 2014

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